viernes, 12 de septiembre de 2014

DEFICIENCIA VISUAL

La función visual consiste en la concepción de los sujetos para recoger, integrar y dar significados a los estímulos luminosos captados por su sentido de la vista, siendo el ojo el órgano receptor de esa energía física, transformada en energía nerviosa mediante el quiasma óptico, con el objetivo de enviarla al cerebro para procesar esa información, obtener significados y elaborar conceptos que permitan dar respuesta a futuras, no cabe duda de que cualquier alteración durante todo este proceso, como consecuencia dará por resultado la deficiencia visual.
 
NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES DE LA DEFICIENCIA VISUAL Y SU TRATAMIENTO:
Es a partir del Real Decreto 384/85, cuando la integración escolar supuso un hito histórico jamás alcanzado, revalidado posteriormente por la LOGSE ( 1990), que en su capítulo V: “ de la Educación Especial “, en sus artículo 36-37 pone de relieve que el sistema educativo dispondrá de los recursos necesarios para que los alumnos con necesidades temporales o permanentes puedan desarrollarse con las mimas oportunidades que el resto del alumnado, ayudados por los especialistas adecuados, inspirados en los principios de normalización e integración escolar, lo que requiere que la pauta a seguir sea aquella que respete los principios de individualización, adecuación al desarrollo del perfil específico y de atención individualizada a la personalidad.
 
La OMS desde el punto de vista de la clasificación internacional, manifiesta que los efectos de la deficiencia visual puedan describirse según tres apartados distintos:
 
1) la deficiencia como anomalía de la estructura de la función visual.
2) La discapacidad como merma en las habilidades para realizar una actividad en la forma o grado que se considera normal para un ser humano, las minusvalías como las desventajas ante el desempeño de aquel rol que se considera normal para ese individuó en función de su edad, sexo y factores sociales y culturales. Habrá que diferenciar dos niveles de interacción, el puramente médico y es psicopedagógico.
 El primero, mediante la Ortóptica, siguiendo tres fases:
1) Determinando la capacidad visual y la patología de la deficiencia.
2) Prescribiendo los medios ópticos adecuados.
3) Rehabilitando lo que en cada caso proceda, con lo que se podrán corregir algunos hábitos viciosos visuales, defectos de la visión binocular y la visión del ojo, bien a través de lentes u otros aparatos ( telescopios, telemicroscopios, lupas, lupa televisión, lupa ordenador, etc...) a base de ejercicios recuperadores, con la precaución de facilitar los medios más idóneos: útiles de escritura ( papel sin satinar, lápices de trazado grueso y mayor trazado de las letras), iluminación adecuada, materiales antirreflectantes, mobiliario adaptable, etc.
El segundo, mediante la adaptación adecuada del niño a la escuela, la atención/ estimulación precoz temprana, la atención a otras posibles deficiencias asociadas, adaptaciones curriculares específicas, enfatizando la áreas específicas de formación que más inciden en el proceso educativo y las estrategias facilitadoras de la intervención  docente, programas especiales, y los recursos personales, materiales y funcionales más convenientes en cada caso.
 
ADAPTACIÓN DEL NIÑO A LA ESCUELA
Hay que destacar la importante misión de los padres para favorecer la adaptación del deficiente visual partiendo desde el mismo ambiente familiar y de su colaboración con los profesores.
La llegada del niño deficiente visual a la escuela y su posterior adaptación debe ser planificada a conciencia, de manera que, después de las siguientes pautas:
- Antes de iniciar la escolaridad es preciso informar al niño de que es el colegio, lo que allí va a hacer y cual será su entorno.
 - Ya iniciada la escolaridad, habrá que esperar un tiempo y tener paciencia, apoyándole en todo momento, para que se vaya adaptando a su nueva situación, permitiendo, si son muy pequeños, el apoyo de la madre.
- La colaboración de la familia con la escuela tiene que ser constante y decidida.
- La naturalidad en el trato, especialmente en el lenguaje, debe ser una norma de especial cumplimiento, así como la consideración de una entre iguales.
- Hay que enseñarle cuales son sus primeras referencias espaciales en su entorno próximo: aula, pupitre...
- La formación de hábitos de orden y autonomía personal debe ser un objetivo prioritario.
- Debe propiciarse la máxima participación de todos los canales perceptivos y la expresión de la creatividad.
- El currículo implícito del profesor debe servir de ejemplo a imitar por los demás niños.
- Las intervenciones y el lenguaje deben ser sumamente explícitos.
- La claridad en las exposiciones con buenas ejemplificaciones son una exigencia.
- Sólo hay que prestarle la ayuda necesaria.
- Son imprescindibles una adecuada comunicación y unas buenas relaciones sociales.
- Hay que dirigirse a él y tratarle como a cualquier otro niño de la clase.
- Impulsarle a que adopte papeles y ocupe lugares de líder como los demás.
- Las reglas disciplinarias deben ser iguales para todos.
- Conviene estimularlo a que se mueva por la clase y el centro para obtener materiales y la información necesaria.
- Facilitarle la información visual oportuna cuando sea preciso: gestos, muecas, actitudes, sucesos ...
- Permite el uso de material adaptado en clase.
- Es preciso acostumbrarse a llamarle por su nombre, así como nombrar todo lo que le rodea.
- No hay actividad en la que él no pueda participar, con la ayuda conveniente.
 
 
 

 
 

 
 





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